
Hasta aquí, he llegado sin piel.
He querido recibiros con la chistera de un conejo blanco que salta tras este espejo:
y se pone la corbata.
Sólo por hoy
Guardaré las FORMAS.
No os olvidéis del ticket de la entrada, que os he
acercado una escalera.
3 comments:
¿Y para entrar tengo que subir hasta arriba por la escalera, romper el espejo con la cabeza y saltar dentro?
Paso...
Gracias por invitarme y enseñarme las habitaciones de su blog, señorita. Conste que me he descalzado para entrar más cómodo y sentirme como en mi propia casa, pero entre tanto solipsismo suelo acabar perdiéndome.
Mi madre, que como todas las madres es buena y lista, un mal día de esos de "no queda ni gota en el vaso", dejó las supersticiones de lado y decidió pasar por debajo de una escalera que, amenazante, le cortaba el paso.
"Total, -pensó - hoy nada puede ir peor".
El caso es que el día se le arregló.
Desde entonces siempre vence el reto que ofrecen las escaleras callejeras y no deja que le achiquen.
Y es que nuestras supersticiones sólo son nuestras
(esos monstruos que no se ven)
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